#Amar&Ya por Mayvic Delgado

La exposición era un hecho cada día más cercano, y seguían llegándome las propuestas de May, desafiando toda categorización estática u ordenamiento previsible. El proceso de selección no podía ser lineal, pues una muestra de su quehacer fotográfico es también una ventana a sus ideas y a su personalidad: explosiva, volátil, un shock de energía y creatividad. Más que establecer una narrativa específica a través de las piezas, se trataba de capturar una actitud, impregnada en cada uno de los espacios y personas enmarcadas por su lente.

La fotografía de May Reguera abarca un amplio diapasón que se extiende desde el trabajo autorreferencial, documental y autoral hasta la fotografía de moda y teatro, movilizando, en consecuencia, una visualidad que discurre en diferentes direcciones sin perder en cuanto a coherencia de estilo. En cada una de estas áreas de interés confluyen varios denominadores comunes, ya sea el sujeto retratado, la atmósfera como condicionante, o la relación entre ambos.

En esta ocasión la temática central es la Moda; pero no como industria, producto o mercancía, sino como valor, como herramienta de la cual se apropia una imagen que se construye con el fin de sugerir.

La moda se encuentra vinculada a un estilo de vida, y en la fotografía de May su representación está construida a partir de espacios etéreos y fluidos que propician el olvido de la presencia de la cámara por parte de la modelo, integrándola a una atmósfera de intimismo y privacidad. Cada uno de los elementos presentes en las fotos posee una cualificación individual, y al mismo tiempo, la capacidad de conformar, en conjunto, un registro expresivo particular, en el que tanto objetos como personas son capaces de adquirir múltiples connotaciones. May se encarga de que lo logren sin dejar de ser, en primer lugar, índices de lo bello, algo tan difícil de aprehender como imposible de ignorar una vez que es construido, o casi podríamos decir, conjurado…

Hoy, la muestra final no asume una estructura curatorial estandarizada, se sale de los límites de una supuesta y forzada selección. Nada justifica las piezas como un todo, pues cada una tiene su propia argumentación. Existe un tema, un pretexto – la moda – pero no un concepto a priori. Es amarillo. Ella es amarilla, se siente amarilla, piensa en amarillo. Es más que un color, es un grito, una intención.

Todo estatismo se rompe cuando tienes en frente una fiera amarilla, un alma que solo quiere: amar, ¡y ya!

Mayvic Delgado Segade

Curadora

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